Por qué tu Bebé no Duerme Corrido: Las Asociaciones de Sueño

Cierra los ojos e imagina lo siguiente: Tu angelito se bañó feliz , lo llevaste a su cuarto, le hiciste unos riquísimo masajes relajantes con música bajita, lo vestiste, le cantaste dos canciones de cuna bailando lentamente con él, oliendo su cuellito con olor a bebe, lo pusiste en su cuna, le diste un beso de buenas noches, le dijiste cuánto lo amas, te diste media vuelta, saliste del cuarto y cerraste la puerta. Cuando miras el monitor de video, tu angelito está tranquilo, aún con los ojos abiertos pero tranquilo de repente conversando o mordiendo su trapito y poco a poco, se queda dormido… hasta el día siguiente. ¿Tú? Así:

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Pero lo realidad, muchas veces es otra. Muerta de cansancio, con vomito en el polo que no tuviste tiempo de cambiar porque tu angelito casi no hizo siesta, lo bañas y lo cambias para finalmente darle su leche. Se duerme mientras la toma o se duerme en tus brazos. Te levantas de tu mecedora aguantando la respiración. De puntitas o haciendo acrobacias (cual Tom Cruise en Misión Imposible) tratas de no pisar las maderas que crujen y suenan como el rugido de un león para no despertarlo. Lo dejas en su cuna, te volteas e intentas salir del cuarto. Te sale un conejo de la rodilla despertando a tu angelito que se pone a llorar demandando volver a la posición en la que originalmente se durmió. Con lágrimas en los ojos, te acercas, lo levantas y vuelves a tu mecedora, a ver si se duerme en tus brazos y algún día logras salir de ese cuarto que parece una carrera de obstáculos. Repetir varias veces todas las noches hasta el día siguiente. Empezar de nuevo. ¿Tú? Así:

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 Asociaciones de Sueño: ¿Qué son?

A lo largo de la noche pasamos de ciclos de sueño REM a ciclos de sueño profundo, varias veces por noche. Cada vez que cambiamos de “tipo” de sueño nos despertamos brevemente, ya sea para cambiar de posición, estirarnos un poco y en general para verificar (de manera inconsciente) que todo está bien en nuestro entorno. La mayoría de estas breves despertadas pasan inadvertidas por nosotros ya que sabemos bien cómo volver a dormirnos de manera casi automática siempre y cuando no haya algo “diferente” o “raro” que llame nuestra atención y nos ponga en estado de alerta. Es así que todos, grandes y chicos, despertamos varias veces por noche pero aquellos que dormimos bien, ni lo recordaremos al día siguiente.

La manera en la que tu angelito se queda dormido será la manera que marcará la pauta para el resto de la noche/siesta. Si tu bebé se duerme tomando la leche, cuando inevitablemente despierte entre ciclos de sueño querrá volver a tomar leche para quedarse nuevamente dormido. Lo mismo si se duerme cómodamente en tus brazos, o echado a tu lado, meciéndose, viendo tele, etc, etc. Las opciones son infinitas. En su libro “How to Solve Your Child´s Sleep Problems” el Dr. Ferber hace una metáfora que me parece adecuada. Imagina que te duermes feliz en tu cama una noche y cuando abres el ojo involuntariamente te encuentras echado en la alfombra de tu sala. ¡No entiendes nada, obviamente! ¿Qué hago acá? ¿Cómo llegué? ¡Quiero regresar a mi cama!

Y tú, claro está, puedes. Te paras, caminas a tu cuarto, te metes en tu cama y problema resuelto. Ahora imagínate que eres un bebé. Te quedaste dormido tomando la leche en los brazos de mamá. Ahora abres el ojo y estas en la cuna, sin leche y sin mami. No puedes salir de tu cuna ni personalmente hacer nada para volver a la posición en la que iniciaste tu sueño. Nada, excepto… ¡Llorar! Y es así que los bebés llaman nuestra atención y nos dicen “¡Mami! ¡No sé cómo dormir si no me cargas/alimentas/meces/rebotas/bailas la danza de la lluvia! ¡Ven y ayúdame ahora por favor!” Y así será cada vez que se duerma y vuelva a levantarse.

Piensa un momento. ¿Cómo se duerme tu angelito? Se echa plácidamente en su cama, aún despierto y concilia el sueño sin ayuda o tiene alguna asociación de sueño que más tarde no puede recrear por sí solo? Es posible que ahora entiendas mejor por qué tu gordita no está durmiendo aún de corrido.

El “kit” del asunto es lograr que nuestro angelito aprenda a conciliar el sueño solo, en el mismo lugar siempre, y bajo las mismas condiciones. Por lo general la asociación de sueño más común que tienen los bebés es la de comer o succionar para dormir, es por esto que la primera recomendación es intentar separar el biberón o la teta de la hora de dormir por unos 20 a 30 minutos. Es decir, si le das de lactar a tu hijo luego de bañarlo, masajearlo y vestirlo mejor empieza dándole de comer y luego sigues con el resto de la rutina, de esa manera no asociará la leche con el sueño.

Si logras que tu angelito se quede dormido sin ayuda de ninguna asociación de sueño, estás muy cerca de conquistar la batalla del sueño consolidado que todas deseamos para nuestros Angelitozzz!

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